Hola, aqui te compartiremos todos los testimonios del Mes . HAZ CLICK AQUI:
Hola, aqui te compartiremos todos los testimonios del Mes . HAZ CLICK AQUI: Testimonio- La Chica del pantalon Rosa

Hola, aqui te compartiremos todos los testimonios del Mes . HAZ CLICK AQUI --- Un Paso de Fe

Hola, aqui te compartiremos todos los testimonios del Mes . HAZ CLICK AQUI ---"Paty volvió a sonreir en el sueño de mamá"

La Biblia no es solo un libro religioso. Es un instrumento vivo y sabio que nos enseña a vivir con propósito, a tomar decisiones más conscientes y a cultivar una vida con sentido.
Cuando aplicamos sus principios en lo cotidiano —en lo familiar, lo emocional, lo económico— y nos abrimos a una conversación sincera con nuestro Creador, comienzan a suceder cosas sorprendentes.
No necesitas saberlo todo ni tener una fe perfecta.
Solo dar el primer paso… y permitirle a Dios, Padre amoroso, mostrarse real en tu historia.
Uno de los versículos que ha acompañado mi vida desde que empecé a hablar con Dios, es este:
📖 “Deléitate asimismo en el Señor, y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino; confía en Él, y Él hará.”
— Salmo 37:4-5
Hay oraciones que parecen pequeñas, susurradas entre lágrimas, con más anhelo que fuerza...
Y sin embargo, llegan directo al corazón de Dios.
Este testimonio es prueba de lo que sucede cuando una persona se atreve a creer —aunque no vea—, a confiar —aunque no entienda—, y a rendir su corazón en fe.
Porque cuando decides soltar el control y dejar que Dios obre, lo imposible comienza a moverse.
Y así, con una oración sencilla, una realidad diferente y una fe que apenas resistía…
Dios respondió con poder.
✨ Testimonio: Si tiene fe y confias, Dios responde con poder✨
(Testimonio extraido del libro Transformación Poderosa para un vida con abundancia)
Yo solía hacer una oración de fe por mi esposo casi todos los días, pero ese día en particular la hice con una mezcla de frustración, tristeza y hasta un poco de enojo. Había intentado llevar a mis hijos a la iglesia, pero en ese entonces, mi esposo era muy reacio a escuchar o recibir algo de parte de Dios. Aún más, se oponía a que nuestros hijos se involucraran.
Recuerdo sus palabras con claridad:
“Mis hijos no van a la iglesia. Si tú quieres ir, ve tú, pero a ellos no los lleves.”
Esa noche, en oración, le hablé a mi Padre celestial con el corazón en la mano:
“Sé que Tú estás transformando el corazón de mi esposo.
Sé que un día él será el líder espiritual de nuestro hogar.
Ya no le insistiré, Señor. Solo confiaré en Ti. No quiero discutir más, ni convencerlo.
Solo te pido que un día, él me lleve de la mano a la iglesia. Yo sé que, conforme a Tu voluntad, él te servirá.
Y juntos haremos tu obra.”
Esa oración fue hecha en el año 2016. Fueron mis primeras palabras de confianza radical en el Señor.
Pasaron algunos meses y algo comenzó a cambiar.
Mi esposo empezó a pasar más tiempo en casa.
Dejó de salir solo. Comenzó a invitarme a salir juntos. Y, tras muchas negativas, un día se encontró en la calle con un primo suyo —quien era pastor.
Ese encuentro fue una cita divina: su primo le compartió del amor de Dios y sembró una pequeña semilla en su corazón.
Semanas después… ese mismo primo lo invitó a su iglesia, aunque mi esposo, mi hijo y yo estabamos en el parque paseando, mi esposo me dijo: ¿vamos?.
Y así fue como, tal como se lo pedí a mi Señor, mi esposo me llevó de la mano a la iglesia por primera vez.
Entramos juntos. "De la mano. ¿No es maravilloso?
Desde ese día, comenzamos a asistir como familia.
Tomamos cursos bíblicos, y más adelante fuimos a un retiro espiritual. Al regresar de ese encuentro con Jesús, fuimos llamados al escenario para compartir testimonio —sin que los organizadores supieran que éramos esposos (los grupos estaban separados).
Llamaron a mi esposo primero.
Él comenzó a compartir lo que había vivido, y luego preguntó por mí. Cuando me uní a él en el escenario, comenzó a hablar de mí públicamente. Dijo que había llegado a los pies de Cristo por mi testimonio. Me exaltó, me abrazó, me pidió perdón por la distancia que hubo entre nosotros.
Y me besó.
Allí, frente a todos, pude ver con mis propios ojos el poder de Dios restaurando mi matrimonio y mi familia.
Los pastores oraron por nosotros y declararon:
“No se detendrán… hasta ser pastores.”
Desde entonces, comenzamos a servir como líderes de adolescentes en nuestra iglesia.
Muchos de nuestros sobrinos —e incluso nuestros propios hijos— aprendieron a buscar a Dios en ese mismo lugar.
Hoy, estamos al frente de un hermoso ministerio en nuestra ciudad.
Ambos seguimos siendo restaurados, fortalecidos día a día, y servimos juntos al Señor… junto con nuestros hijos.
Pero eso no es todo...

En esta foto estamos con nuestros hermanos del ministerio Dios en Casa
Dios quería mostrarme aún más de Su poderosa transformación.
En ese tiempo, nuestra situación económica era muy difícil. Apenas nos alcanzaba para cubrir lo básico, y aún arrastrábamos deudas.
Sin embargo, el Señor me llevó a vivir algo sobrenatural: ¡viajar fuera de mi país por primera vez en mi vida!
Yo era voluntaria en un ministerio internacional online. Allí aprendí a buscar intimidad con Dios, y sé que Él me colocó en ese lugar para prepararme. Estoy infinitamente agradecida por cada experiencia, porque ese proceso fue parte de mi madurez espiritual.
El ministerio organizó un retiro en Nicaragua.
Cuando lo vi anunciado, pensé:
“Eso está muy lejos de mi realidad.”
No tenía ni para el pasaporte.
Pero cada vez que entraba a mis clases online y veía el folleto, sentía un anhelo profundo en mi corazón. Un día, entré al baño de mi oficina, cerré la puerta y hablé con papá Dios:
“Amado, tú conoces mi corazón.
Sabes que me encantaría ir a ese retiro…
pero no tengo cómo.
Mira mis bolsillos, están vacíos.
Para ti no hay imposibles.
Si quieres llevarme, yo seré feliz.
Pero hágase tu voluntad, no la mía.”
Una semana después, recibí un correo de la pastora principal del ministerio:
“Amada, tengo en mi corazón orar para que puedas asistir al retiro.
Averigua cuánto cuesta el vuelo. Voy a presentar tu caso al directorio para ayudarte con los gastos.”
¡Lloré de emoción solo con leer esas palabras! Aunque aún no había confirmación, para mí esa era mi nube en forma de mano (como la que vio Elías en 1 Reyes 18:44).
Mi padre bueno me recordó:
“La fe sin obras está muerta.” - Así que… saqué mi maleta y la puse al lado de mi cama. Mi fe estaba lista, aunque el pasaje no lo estaba.
Al poco tiempo me dijeron que podía comprar el boleto y que en Nicaragua me reembolsarían.
Una amiga me ayudó con su tarjeta. Días antes del viaje, la pastora me llamó preocupada: Hubo una descoordinación y no podrían cubrir el boleto.
Pero pagarían todos mis viáticos y alimentos.
Me preocupé… no quería deudas ni conflictos en casa. Pero en medio del viaje, Dios me hablaba claramente:
“No temas. Disfruta. Yo estoy en control.”
Y así lo hice. Obedecí. Me gocé en cada segundo. ¡Y qué viaje tan inolvidable! Visitamos volcanes, lagunas, paisajes maravillosos. hicimos la obra de visitar y bendecir a muchos niños¿Y sabes qué? ¡El Señor no me llevó solo una vez… me llevó dos veces! (¡Esa segunda historia, te la contaré después!)
Cuando regresé, aún no había gastado en casi nada, solo en algunos regalitos. La pastora me había dado hasta para mi taxi de regreso a casa. Solo quedaba el boleto de avión por pagar. Yo no sabía cómo decirle a mi esposo. Pero Dios seguía hablándome:
“No dudes. Confía.”
Le conté, y aunque se preocupó, felizmente no hubo conflicto.
Tres semanas después, cuando se acercaba la primera cuota del pasaje…📞 Me llama la pastora:
“Dios ha puesto en el corazón de la directora bendecirte financieramente cada mes por tu servicio voluntario. ¡Te haremos un depósito mensual!”
¿Y sabes qué fue lo más glorioso? ¡El monto exacto de las cuotas del boleto! ¡Dios pagó todo! Viáticos, hospedaje, comida, pasaje… TODO.
Una vez más, el Señor acrecentó mi fe. Otra vez, Él obró poderosamente. Y me mostró que la transformación sigue… cada día. Y esto…
Esto es solo el comienzo. Hoy estamos sirviendo en nuestro ministerio “Dios en Casa”.
Nuestros hijos sirven, nuestros amigos son parte de esta hermosa familia de fe, y juntos damos a conocer esta transformación que solo Él puede hacer.
Hace 7 años, encontré un libro que cambió mi vida. Y hoy, con lágrimas en los ojos, puedo decirte:
¡Sí! Dios puede cambiar tu vida también. Lo hará incluso mejor de lo que imaginas.
(Efesios 3:20) Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.

Este fue mi primer viaje a Nicaragua como voluntaria en RMIEW ministry
Compartimos algunos mensajes de nuestros lectores
Newsletter
Te obsequio Mi EBOOK "RENUEVA" por suscribirte a la newsletter .
Al unirte, aceptas recibir nuestra newsletter y que puedes cancelar tu suscripción en cualquier momento.
Creado con ©systeme.io