Caminar por la vida después de la partida de alguien que amamos profundamente es un acto de resiliencia. Cada día aprendo a sacar lo positivo del propósito de vida de mi hermana y a transformar su ausencia en una fuerza que impulse mi propio camino. Reflexiono sobre cada momento, sobre lo que hice, lo que no hice y lo que necesito recordar para no perder de vista lo que realmente importa.
En este proceso, encuentro en su recuerdo un anclaje poderoso: un motor que me impulsa a levantarme cada día, a mantener el ánimo y la esperanza, para tratar de sostener con amor a mi mamá, mi hermana, mi cuñado y mis sobrinos. Cada reflexión, cada gesto, cada pequeño paso se convierte en una nueva historia que construyo con propósito, guiada por el ejemplo de fortaleza y luz de quien partió, que me recuerda que incluso en el dolor podemos sembrar fuerza, alegría y legado.

Un dia a la vez... encontrando siempre el vaso medio lleno...
Mi día feliz no depende de las circunstancias perfectas.
Mi día feliz empieza en lo más sencillo… en lo que da sentido a mi vida.
Mi día feliz es despertarme de madrugada, hablar con Dios y sentir su voz diciéndome:
"Estoy contigo, estoy protegiendo a los tuyos."
Eso me da paz para enfrentar el día, aunque mi corazón siga sanando por la partida de mi hermana.
Mi día feliz es ver sonreír a mi nieto al despertar,
es ver a mi hija feliz viendo crecer a su hijo,
es ver a mi esposo alegrarse cuando me ve reír,
aun cuando sabe que mi alma sigue procesando la ausencia de mi hermanita.
Mi día feliz también es decirle a mi sobrino adolescente:
"Te amo, hijito."
y escuchar que me responde:
"Yo también, tía."
Porque en ese instante sé que el amor sigue vivo, que el lazo que nos unía con mi hermana sigue intacto.
Mi día feliz es sentarme en la mesa, dar gracias a Dios con mi familia
por la paz en nuestro hogar,
por los pequeños detalles,
por la oportunidad de respirar, sanar y volver a empezar.
Mi día feliz es acariciar a un perrito en la calle,
o simplemente cerrar los ojos y recordar que sigo aquí,
que la vida sigue y que hay propósito en cada nuevo amanecer.
Mi día feliz es caminar por la orilla del mar,
respirar la brisa y dejar que el sol caliente mis mejillas,
mirar el sol en el atardecer y ver la inmensidad de mi Creador.
Hoy elijo encontrar la felicidad en cada gesto de amor,
porque la verdadera felicidad no es algo que se busca,
es algo que se vive… UN DÍA A LA VEZ.

🌸 Declaración de Propósito:
Honro el recuerdo de mi hermana compartiendo mi proceso de sanidad. No es para llamar la atención, sino para acompañar a otros que sufren y recordarles que Dios está cerca de los corazones quebrantados. Que cada palabra sea un abrazo de esperanza y una invitación a vivir un día a la vez. 🌸
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